Interpretación postmoderna: el "caso Layo"

Aunque perteneciente a la etapa llamada Antigüedad, los relatos mitológicos como el de la familia real de Tebas o el de Edipo son un buen ejemplo de lo que actualmente se ha dado en llamar "discursos fuertes". Y los relatos sobre dichos relatos míticos -las versiones teatrales trágicas, por ejemplo- también lo son. Por discurso fuerte se entiende discurso utópico, emenacipador de la Humanidad, con pretensiones de construir un mundo mejor para todos en general a partir de ciertas premisas que se sienten como "verdades" absolutas e intocables. De hecho la Era Moderna -que comienza con el Renacimiento en Europa- es una sucesión de teorías y discursos "fuertes" hasta la segunda mitad del siglo XX (momento en que comienza a hablarse de la "Postmodernidad" o crisis de la Modernidad): el Humanismo renacentista, la Ilustración del s. XVIII, el Positivismo y liberalismo en el s. XIX, el Marxismo y el Fascismo en el s. XX, sin olvidar nunca los discursos re tipo religioso- son los más importantes de los discursos o teorías "fuertes" de la Modernidad.

En el plano literario y artístico se creía que los artistas en general eran una "vanguardia" que avanzaba de algún modo el futuro y, al mismo tiempo, un movimiento crítico en cada momento respecto al pasado y al presente. La Modernidad se desarrolló en forma de suceesión de movimientos heterodoxos que con el timepo se convirtieron en hortodoxias, las cuales tuvieron sus propias heterodoxias. El estudio y análisis de las obras de arte en general y en la literatura en particular contaba con teorías y métodos para su función. El "Estructuralismo" (basado en las teorías de Saussure) fue uno de los últimos y se basaba en la creencia de que su método de análisis tenía por objeto la obra artística entendiéndola como una estructura (con elementos y planos interrelacionados) que generaba un determinado significado mediante signos culturales codificados que no solía estar al alcance de las masas: las vanguardias se encargaban de elaborar aquello que se entendía por "cultura", por !alta cultura".

Con la Postmodernidad (a partir de los años 80 del siglo XX) se proclamó el final de la historia y la llegada al mejor de los mundos posibles (Francis Fukuyama). Por tanto ya no tenían sentido las utopías emancipatorias o liberadoras, los ideales o las ideologías. El mundo debía convertirse en un "mercado" donde todo se regía por el valor económico; es decir, por el valor central de la ideología vencedora tras la Guerra Fría: el Capitalismo reconvertido en Neocapitalismo, Neoliberalismo, etc., en Capitalismo global en definitiva.

 


Representación de Edipo rey por el Grupo SV Producciones en el Festival de Lugo 2011 organizado por SEECGalicia.

 

En el campo de la lingüística y la literatura en general el Estructuralismo dio paso al llamado Postestructuralismo, que, se desarrolló en multitud de tendencias, escuelas y teorías que partían de una base común y establecían unas afirmaciones que, resumidas, serían las siguientes:

  • La "obra" de arte ha dado paso al "texto" artístico (J. Derrida y M. Foucault). Dicho de otro modo: la figura del autor de la obra artística ha muerto (R. Barthes) en la medida que no se acepta un unico sentido/significado impuesto desde el acto de la creación artística por dicho artista, sino que el objeto artístico es independiente de su autor y se define por su capacidad para generar "sentidos", lecturas y relecturas diferentes en todos y cada uno de los receptores de la obra de arte.
  • Ya no ha ámbitos artísticos delimitados e independientes (literatura, pintura, arquitectura...) sino que el arte se concibe como espacio de objetos "culturales", interdisciplinar y variado. Lo literario ha dado paso a lo "cultural", por ejemplo.
  • El logocentrismo (creencia fundamental del pensamiento moderno según la cual el lenguaje era un instrumento fiable, capaz de expresar y representar la realidad del mundo) ha entrado en una crisis profunda. Los postmodernos creen que el lenguaje no expresala visión del mundo sino "una" determinada y particular visión del mundo, a menudo teñida de intereses, manipulaciones, engaños, etc. Por ello han recobrado su antiguo vigor la Retórica o la Oratoria, la Pragmática Lingüística, las Teorías de la Recepción, etc. El centro de interés en los actos de comunicación se ha desviado del emisor (autor) al receptor (lector, espectador...) Lo que nos da el lenguaje no son visiones certeras y giables de la realidad sino interpretaciones particulares, engañosas, etc., de la misma. No sólo el acto de la enunciación es poco fiable, tampoco lo es el de lapercepción del mundo y la realidad. De ahí que la comunicación se perciba actualmente como un proceso lleno de equivocos, engaños, sinsentidos, manipulaciones, etc.
  • De ahí que todo intento de estudio y conocimiento -especialmente en el ámbito de la cultura y la comunicación- se plantee común acto de desenmascaramiento, deconstrucción y hasta denuncia en lo que se ha denominado "mirada o escuela de la sospecha".
  • La Ciencia se ha atomizado en multitud de ramas y ámbitos especializados: el "sabio" ha dado paso al "experto", que suele serlo en alto grado pero sólo de un aspecto o faceta del conocimiento humano muy delimitado y desconectado del resto del saber científico. Si no existe el saber lo que existe, pues, sólo son opiniones. Así la teoría y la crítica literaria se practica desde múltpiles perspectivas totalmente innovadoras: el sexismo y el feminismo, el historicismo, la deconstrucción, el materialismo neomarxista, la sociología, el racismo, etc. Ya que el lenguaje es un instrumento de poder y no de conocimiento o de comunicación, hay que desvelar -"deconstruir"- dicho poder desde todos los ángulos posibles.
  • La Cultura ya no se entiende como un cúmulo de conocimientos y objetos pertenecientes a las grandes disciplinas del conocimiento y el arte. En la cultura postmoderna se funden por completo y en plano de igualdad lo "culto" o elevado y lo popular: escultura, cómic, novela, cine, multimedia, etc...

En este contexto no resulta extraño que, a menudo, los estudiosos y críticos literarios dirijan sus esfuerzos a deslegitimar las interpretaciones y lecturas canónicas, repetidas, aprendidas y heredadas con el tiempo, de las obras literarias en general y de las obras literarias "clásicas" en especial para ofrecer nuevas lecturas e interpretaciones que difieren o incluso niegan las anteriores. Autores y obras literarias como Arthur Conan Doyle (creador de la serie protagonizada por Sherlock Holmes), Shakespaere (Hamlet, Romeo y Julieta, etc.), Flaubert (Madame Bovary), Cervantes (Don Quijote) o incluso el Lazarillo de Tormes ha sido deconstruidos -es decir, destruidos y vueltos a construir- a base de negaciones de los significados tradicionales que dichas obras y afirmaciones de nuevos "sentidos" divergentes y, a menudo, sorpresivos. El caso del Edipo rey de Sófocles -tenida por la mejor de las tragedias por el mismo Aristóteles- como expresión canónica en clave teatral-trágica de determinados valores sociales y colectivos (el destino ineludible, la falta de libertad, el sometimiento a los dioses, etc.) no ha sido una excepción. En este sentido dos son las relecturas postmodernas que intentan deconstruir la obra de Sófocles para desvelar o proponer nuevos sentidos e interpretaciones muy alejadas de la tradición y la historia literaria:

  • EDIPO REY: UNA HISTORIA SOBRE LA MANIPULACIÓN Y LA APROPIACIÓN EGOÍSTA DEL MITO DEL DESTINO. ¿DESTINO IMPUESTO POR LOS DIOSES O POR LOS MISMOS HOMBRES?
  • EDIPO REY COMO:
  • UNA HISTORIA DETECTIVESCA CON UNA VERSIÓN CRÍTICA, SUBVERSIVA, DEL MITO DEL DESTINO.
  • UNA HISTORIA DETECTIVESCA DE LA "SERIE NEGRA": EL "CASO LAYO".

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Nivel Educativo: 2º de Bachiller LOE